De la tierra a la mesa: La historia de Ipoki by La Grama

Las Raíces

Todo empezó con tres amigos recién egresados de agronomía y un trabajo que los llevó por toda Latinoamérica: inspectores de fincas orgánicas y de buenas prácticas agrícolas. Durante años recorrimos desde cooperativas de café en la selva peruana hasta plantaciones de multinacionales en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Vimos de todo. Aprendimos cómo funcionaba la industria orgánica por dentro.

Pero queríamos más que auditar. Queríamos producir. No teníamos tierra ni dinero para comprarla. Lo que sí teníamos era conocimiento, contactos y una idea: trabajar con los miles de pequeños agricultores que ya existían en el Perú.

En 2006 fundamos La Grama con esa visión. Les enseñaríamos a producir bajo estándares internacionales, los certificaríamos, compraríamos sus cosechas y las exportaríamos. Un modelo que no existía para el jengibre en Perú. Porque en ese momento, Perú no exportaba jengibre. Nadie lo hacía.

El viaje

Jaime Castro Mendívil, quien fue como un mentor para nosotros, nos presentó a quien decían era "el mayor importador de jengibre orgánico del mundo". Empezamos a aprender todo sobre el jengibre por correo electrónico. Fuimos a la selva central, encontramos jengibre creciendo casi silvestre en Chanchamayo, certificamos a cinco agricultores y armamos una infraestructura mínima para procesar.

Nuestro primer envío fueron 180 cajas por avión. Llegó con problemas. Corregimos. Enviamos otro. Y otro. Al cuarto envío nos dijeron: están listos para un contenedor marítimo.

Ese primer contenedor llevaba 500 cajas. También llevaba todos nuestros ahorros. Todo lo que teníamos.

El técnico configuró la temperatura del contenedor a 7 grados. Nadie nos dijo que el jengibre, por ser raíz tropical, sufre daño por frío. El producto llegó arruinado.

La transformación

Estábamos acabados. Sin dinero ni para gasolina. Mi padre me dijo algo que no olvido: "Si quieres ser empresario, los negocios funcionan con dinero. Sal a conseguir fondos o cierra la empresa y busca trabajo."

La madre de mi enamorada, hoy mi esposa, trabajaba en American Airlines. Conseguí un boleto standby, de esos donde solo viajas si hay asiento libre. Volé a Florida a conocer al "mayor importador del mundo".

Era un señor de 74 años operando desde su garaje en Punta Gorda, Florida. Su cámara de frío era más pequeña que una habitación y la enfriaba con un aire acondicionado casero.

Pero ese señor creyó en nosotros. Seguimos enviándole jengibre por años. Le debemos mucho.

El negocio no despegaba. Estábamos a punto de cerrar. Pasé miles de horas en Google buscando cualquier sitio web que mencionara "ginger" y enviando mensajes. Uno de esos mensajes llegó a Organically Grown Company en Estados Unidos. Ellos se lo pasaron a Rick Lejeune, un importador en California.

Rick nos escribió. Y ahí empezó todo de verdad.

Fuimos aceptados en un programa del gobierno suizo que ayuda a pequeñas empresas a exportar a Europa. Conseguimos un stand en Biofach, la feria de productos orgánicos más grande del mundo. Aprendimos que necesitábamos diversificarnos. Añadimos cúrcuma, que crece en las mismas tierras y con las mismas familias agricultoras. Replicamos nuestro modelo. Crecimos.

Hoy exportamos a más de 15 países en Europa, Norteamérica y Asia. Trabajamos con más de 300 familias agricultoras. Y en una región donde el trabajo agrícola es mayoritariamente informal, nosotros empleamos a más de 200 personas en planilla, con todos sus beneficios de ley y programas adicionales de salud, educación y bienestar que van más allá de lo que exige la norma.

Perú no exportaba jengibre ni cúrcuma antes de nosotros. Creamos esta industria.

El regreso a casa

Durante casi dos décadas, lo mejor de nuestra producción viajó a Alemania, Holanda, Estados Unidos, Suiza. Los mercados más exigentes del mundo conocían nuestro jengibre y nuestra cúrcuma. Los peruanos, no.

Ipoki by La Grama nació para cambiar eso.

No es una marca nueva. Es el mismo producto que conquistó Europa y Norteamérica, ahora disponible aquí. La misma calidad. Las mismas certificaciones. La misma trazabilidad. El mismo cuidado que nos tomó casi 20 años construir.

Hoy Ipoki by La Grama ofrece seis mezclas de superalimentos: jengibre y cúrcuma cultivados directamente por nuestras familias agricultoras en la selva central, y además maca de la sierra de Junín, camu camu de Pucallpa y pimienta negra, todos producidos por pequeños agricultores bajo los mismos principios de agricultura orgánica.

Del corazón de nuestra selva

Cada frasco de Ipoki by La Grama lleva dentro una historia que empezó con tres amigos sin tierra y sin dinero, un boleto de avión standby y un señor de 74 años en un garaje de Punta Gorda, Florida, que decidió darnos una oportunidad.

Lleva el trabajo de más de 300 familias agricultoras que aprendieron a producir bajo los estándares más exigentes del mundo. Lleva los empleos formales de más de 200 trabajadores en una región donde eso es la excepción. Lleva 14 años de investigación en agricultura biodinámica en nuestro propio fundo.

Cuando eliges Ipoki by La Grama, eliges todo eso.

La triple promesa

A tu salud: Superalimentos con certificación orgánica, biodinámica y regenerativa. Trazabilidad completa desde el campo hasta tu mesa. La misma calidad que exportamos a los mercados más exigentes del mundo.

A nuestras comunidades: Trabajo digno donde casi no existe. Más de 200 empleos formales con todos los beneficios de ley y programas de salud, educación y bienestar que van más allá de lo obligatorio. Apoyo técnico y acceso a mercados para más de 300 familias agricultoras.

A nuestra tierra: Agricultura que regenera. Cada temporada dejamos el suelo mejor de lo que lo encontramos. Porque aprendimos hace mucho que cuidar la tierra es la única forma de seguir produciendo.